jueves, 4 de septiembre de 2014

¿A cuenta de qué?






Por más que uno tenga el afán de ser impermeable a la campaña electoral, es muy difícil que eso suceda. Siempre, en un momento u otro, el bichito de la duda nos pica azuzado por la fiesta de información electoral que se arma antes de cada elección. Las agencias de publicidad y el marketing son capaces de lograr en poco tiempo lo que sin ellos puede llevar años construir: una imagen. 


Más que sabido es por todos que hay campañas electorales que se ganan con dinero. A puro dinero. El ganar una elección es el dividendo pago a aquel que mejor haya invertido su dinero. Y en este caso, el instrumento en el cual se invertirá, será una agencia publicitaria o un equipo de campaña.


Con esto en mente, se me dio por analizar a nuestros candidatos más allá de lo que la campaña me dice. Quise saber quiénes son detrás de la figura política. Como votante, necesito saber si me siento representado por alguno de ellos, sin tener en cuenta la propaganda política y los propios programas de cada partido.


El hombre.  ¿Quién es el hombre detrás de la imagen? ¿Qué ha hecho de significativo? ¿Cuáles son sus ideales? ¿Qué lo mueve? 


Simplemente visitando la Wikipedia, la diferencia obtenida en la información es abismal. 


Sabemos de Pablo Mieres que es Abogado, profesor, sociólogo.  Da clases en la Universidad Católica.


El señor Pedro Bordaberry es abogado. Fue socio en uno de los estudios de abogados más reconocidos de la capital.  Fue profesor de derecho en la ORT y en la Universidad de la Republica.


El señor Tabaré Vázquez es oncólogo.  Ha ejercido su profesión en clínicas y hospitales del país. 


El señor Luis Lacalle Pou es…es qué?. 


Una de las cosas que más debemos valorar de nuestro sistema es la libertad otorgada a cualquier uruguayo - con ciertas condiciones – para entrar en la contienda  por la presidencia de la República, la mayor responsabilidad que le podemos otorgar a un compatriota. 


Tomando esto en cuenta, es más que feliz la idea de que cualquier persona pueda aspirar a dirigir el destino del país por el periodo que le corresponda. Nuestro actual presidente es la prueba viva de que ese derecho es respetado para todos por igual.


¿Pero el señor Lacalle Pou a cuenta de qué me viene a pedir el voto? Nació en 1973. Se graduó a los 26 años de abogado y a los 27 obtuvo su primera banca de diputado. Este señor de lo único que ha trabajado en su vida es de político. Y aunque no lo parezca, lo escribo con una mezcla de asombro, de risa, de dolor, y de espanto.


Muchos  me podrán decir de forma burlona o quizá como una acusación: Nuestro presidente actual es un ex - guerrillero. A lo que solo puedo contestar: Si, y más que eso. Nuestro presidente actual se la jugó por algo en lo que creía. Podré estar de acuerdo o no en la causa y en la forma, pero la realidad de que fue consecuente no se puede discutir. Le duela al que le duela.


El señor Mieres,  el  señor Bordaberry, el señor Vázquez, todos tienen en común el haber debido  por lo menos plantarse frente a una clase llena de alumnos para ganarse la vida. ¿Qué ha debido hacer el señor Lacalle Pou para ganarse la vida? En una entrevista él mismo contesta que su padre le pagaba un sueldo (menor al de un policía y menor al de un maestro) y cuando lo dejó de recibir de su padre, lo comenzó a recibir del Estado Uruguayo.


Es decir que el señor Lacalle Pou no tiene ni la más mínima idea de lo que es pelear un salario. Pero además de eso, cuando a los 27 años recibió un salario por su propio trabajo, lo hizo recibiendo un salario muy por encima del promedio nacional. 


¿Entonces, como puedo esperar que defienda mis intereses? Personalmente, trabajo desde los  11 años. He vendido golosinas en ómnibus, he repartido diarios, he cortado uvas, he sido cobrador, periodista, administrativo, auxiliar contable, etc.


 ¿Cómo puede este señor defender mis intereses como trabajador, cuando los contraponga por ejemplo con los de un empresario?  El señor Lacalle Pou ha vivido toda su vida entre gente más cercana al empresariado que al empleado. Entonces, ¿cómo puede pretender que yo crea que vamos a estar en pie de igualdad teniendo como juez a alguien que nunca ha debido pasar el más mínimo trabajo para llevar el pan a su casa?


Claro está que no pretendo que quién nos presida conozca y haya vivido cada una de las experiencias de los hogares uruguayos. Pero la forma de pensar se moldea con lo que uno vive y con lo que a uno lo rodea.  Entonces, cualquiera de los otros tres candidatos me puede llevar a pensar que tienen una vida más o menos entendible desde mi punto de vista: sustancialmente, han realizado o realizan acciones que lo hacen merecedor de llamarlos un uruguayo más. Al final, todos trabajan, han estudiado como la mayoría pretendemos que estudien nuestros hijos. 


¿Y el señor Lacalle Pou qué ha hecho? Ha vivido de la política desde su nacimiento. Y en el momento en que le tocó su edad de producir para el país, lo hizo desde la política. Pero no desde la Política, sino desde la política. No es que tenga un gran pensamiento político ni filosófico como para sentarse a escucharlo. La política de la que ha vivido es la política partidaria. Esa maquinaria junta votos que mueve intereses de un lado para otro, paga con cargos políticos y vuelve a pedir crédito.


Me pueden decir quizá que es un buen administrador y necesitamos alguien bueno para sacar el país adelante. Buena administradora mi madre que le dio de comer a 7 hijos con el sueldo de un obrero. ¿Qué puede administrar alguien que nunca ha ganado un salario mínimo por su trabajo?


Lo único que le queda a favor es el carisma. Eso que hace que la gente lo mire a uno con buenos ojos. Pero la cosa es que el carisma se acaba cuando los reales intereses entran en juego. A la hora de defender algo, se defenderá aquello que se conoce. Este señor sabrá mucho lo que es convencer gente con palabras, pero muy poco sabe de lo que es el trabajo real.



Entonces. ¿A cuenta de que me viene a pedir el voto?

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